PREGÓN DE LAS FIESTAS EN HONOR A SANTA MARÍA DE MONTSERRAT
Luis Agustín Hernández Martín
Los Sauces, 2018
SUMARIO
Salutación y agradecimiento
Presentación
Santa María de Montserrat catalana
Beneficio de «Santo Andrés de los Sabzales»
Santa María de Montserrat catalana
Beneficio de «Santo Andrés de los Sabzales»
El templo de Los Sauces. Autoría
Las Fiestas a Santa María
Plegaria a la Virgen de Montserrat
Las Fiestas a Santa María
Plegaria a la Virgen de Montserrat
Testamento de Carlos Socarrás
Salutación y agradecimiento
Señor alcalde-presidente,
miembros de la Corporación Municipal, vecinas, vecinos, amigas, amigos y
familiares: Gracias por estar aquí.
Se conoce por pregonar:
‘publicar en voz alta algo para que llegue a conocimiento de todos’. En este
caso, alzar la voz para anunciar el inicio de las Fiestas en Honor a Nuestra
Señora de Montserrat del municipio de San Andrés y Los Sauces. Un atrevimiento
por mi parte, porque, en realidad, el honor es mío.
Tres sensaciones tuve cuando el
alcalde, Francisco Paz, me invitó a pregonar estas fiestas. La primera, el
temblor que recorrió mi cuerpo, convencido —como estoy— de que entre ustedes
hay otras personas con mayor preparación. La segunda fue la emoción por esta
oportunidad que se me brindaba para hacer público el nombre de una gran madre:
Antonia Clara Martín y Martín. Y la tercera también tiene que ver con la
ocasión propicia para agradecer los buenos ratos que he pasado en este
municipio.
El temblor aún no se me ha
quitado. A mi madre saucera la acabo de
nombrar y mi agradecimiento a esta Villa y Ciudad es y será perpetuo.
Presentación
Creo, con verdadera sinceridad,
que mi mejor tarjeta de presentación son los apellidos que ostento por línea
materna. Desde luego: Martín, que se remonta al siglo XVI en la figura de Juan
Martín, sastre. Pero también Rodríguez, Brito, Machín, López, Herrera, Medina…
Por tanto, con seguridad, estoy emparentado directa o de forma colateral con
muchos de ustedes. Sin esos ancestros yo no sería posible, ni lo sería tampoco
mi trayectoria dedicada a investigar nuestro pasado.
Mi historia comenzó de manera muy
simple y natural. Al poco de titularse como Maestro de Enseñanza Primaria, mi
padre, Antonio Hernández, natural de la Ciudad de La Palma aunque de ascendencia
barloventera, tuvo su primer destino docente en la escuela de Bajamar de esta
localidad. Esta etapa aparece retratada en una fotografía en la que se le ve
rodeado de más de 40 niños y que fue recogida en el espléndido libro San
Andrés y Sauces…una mirada a su pasado[1].
Aquí conoció a una joven de
«talle gentil y de rostro agraciado» que impartía catequesis a las niñas de
dicha escuela. Con ella se casó y aquí nacieron mis tres primeros hermanos:
Pepe, Beatriz y Carmen Luisa.
Yo nací en Santa Cruz de La
Palma, pero desde pequeño visitaba a mis abuelos sauceros: Antonio María y
«mamá» Concha. Y, lo confieso, su enorme casona me imponía respeto, a veces,
incluso, miedo. No podía quedarme solo. Día y noche, la madera crepitaba: por
las mañanas porque el sol calentaba las tablas, que se dilataban, y al caer la
tarde, enfriadas, volvían crujir. Pero, sobre todo, estos chasquidos se oían al
bajar de la vivienda al comercio de mi abuelo, una tienda repleta de innumerables
objetos. Más de un susto me dieron mis hermanos varones en la parte más sombría
de la escalera, que pasaba corriendo.
Al oscurecer se encendían las
luces. Salvo en determinadas zonas, todo eran bombillos de los de antes, de 15
o 20 vatios. Hoy diríamos: «de bajo consumo». Aquello sí era «ahorro energético»,
no de lo que se presume ahora.
Al llegar la noche aumentaban las
impresiones. La gigantesca cama era un enorme jergón lleno de casullas de millo
y pajas de trigo secadas al sol, un nido artesanal salido de las manos de mi abuela
Concha. Una vez acostado, no me movía. El sonido de las hojas secas impedía
escuchar la llegada de cualquier duende. Luego la oscuridad… y el silencio… y
el estallido de la tea al enfriarse… y las dobles campanadas del reloj del
ayuntamiento y…aquello imponía respeto.
Pero también tenía cierta
satisfacción. Recuerdo que, agazapado bajo el mostrador de la tienda, y
aprovechando la avanzada sordera de mi abuelo, alguna vez logré alcanzar el
cajón de los caramelos y vacié algún puñado en mis bolsillos, para luego salir a
la placita del «Polvorín» a comerlos con disimulo. Aquella era «mi plaza». Por
ese entonces, todavía La Alameda y la gran explanada de delante de la iglesia
quedaban lejos de las llamadas familiares. Mi tía Elena, en su taller de
sisnado, a veces asomada tras la ventana. Mi tío y padrino Luis, siempre
enredado entre las horas.
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Acuarela de Antonio Lorenzo Tena, 1993 |
Superada la edad de las
golosinas, fueron los meses veraniegos los que impulsaban mis visitas al
municipio, en guagua de madera o como fuera.
Me importaban mis amigos: los que
permanecían aquí y los que retornaban por vacaciones. El Charco Azul, San
Andrés, Los Tilos, Llano Clara… y las fiestas: las procesiones, la romería, las
carreras de caballos, las orquestas, los kioscos, el ron (a veces con guitarra
en mano). Y la bella Alameda y la gran Plaza de Montserrat. Ahora sí, ahora sí
eran «mis» plazas. Aquí, entre los aromas del «galán de noche», sentí mi primer
amor —platónico— pero el primero, el que nunca se olvida. Entre vuelta y vuelta
a este «Parque Antonio Herrera», me ruborizaba aquella guapa saucera. Creo
divisarla aquí, entre nosotros, aunque ella no lo sepa.
Y aquí siguen, aquí están: la
madera, las campanadas, las barranqueras y las cascadas, los olores, las
flores…
Disculpa vana para una fiesta
sería apelar únicamente a la devoción a Santa María.
Santa María de Montserrat catalana
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Fotografía obtenida de internet |
Como es sabido, el nombre catalán
de Montserrat alude a la configuración de las montañas donde se ubica su
monasterio en el municipio barcelonés de Monistrol[2].
Las rocas de este macizo se elevan hacia el cielo en forma de sierra, y de ahí
el topónimo Montserrat: “monte serrado”.
Según la leyenda, la primera
imagen de la Virgen fue encontrada por unos pastores en el año 888, quienes,
atraídos por una luz, la descubrieron en el interior de una cueva.
En 1881 Nuestra Señora de
Montserrat fue coronada canónicamente, siendo la primera de España que recibía
esta distinción, y al mismo tiempo el Papa León XIII la proclamaba Patrona de
Cataluña.
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Fotografía obtenida de internet |
Hasta entonces, la fiesta
principal del santuario había sido la de la Natividad de Nuestra Señora,
celebrada el 8 de septiembre. Como nosotros aquí, esa fiesta se conserva, la
conservamos como fiesta mayor y fiesta de naturaleza popular. Pero una nueva festividad,
con características patronales, vino a enaltecer expresamente a la Virgen en su
advocación de Montserrat, fijándose en el calendario el 27 de abril. La preside
el misterio de la Visitación.
(Fuera de texto les diré que este
pasado mes de abril mi madre saucera no pudo retrasar más su visita a Santa
María en otras esferas).
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Fotografía obtenida de internet |
La imagen catalana de Montserrat
es una talla románica, de madera, casi toda dorada, excepto los rostros y manos
de la Virgen y el Niño. Estas partes tienen un color entre negro y castaño como
consecuencia de las innumerables velas y lámparas que se han encendido ante la
imagen, día y noche, durante muchos siglos[3]. Por eso la llaman con cariño La Moreneta.
Y de ahí que su himno comience:
«Rosa de abril, morena de la sierra…».
Beneficio de «Santo Andrés de los Sabzales»
Centrándonos a continuación en nuestra Montserrat palmera, quisiera
trasladarles unas reflexiones.
Desde mi punto de vista, elevar la primitiva ermita de San Andrés a la
categoría de «iglesia parrochial baptismal» en 1515 conlleva dos cuestiones.
Una es la creación de un Beneficio en «el lugar de Santo Andrés de los
Sabzales», uno de los tres primeros de La Palma.
La segunda cuestión tiene que ver con la anexión expresa que se hace al
Beneficio de la «yglesia de Santa María de Monserrate». Por tanto, el Beneficio
de San Andrés de Los Sauces llevaba incorporado dos iglesias —o primeras
ermitas, como se quiera decir—: la de la costa, puesta bajo la advocación del
apóstol pescador, y ésta de las medianías, bajo las montañas, erigida sin duda
por iniciativa de un catalán.
Y permítanme, además, añadir un pequeño matiz —no exento de importancia—
relacionado con el significado original de Beneficio.
A menudo, en los tiempos actuales, los términos Parroquia y párroco
se han utilizado como sinónimos de Beneficio y beneficiado —y que
conste que yo también lo he hecho—, pero lo cierto es que esta correspondencia
semántica no se daba exactamente así en el siglo XVI.
De hecho, ni en las Constituciones Sinodales del obispo Fernando
Vázquez de Arce, de 1515, ni en la ratificación del emperador don Carlos en
1533, ni aún en 1564 cuando se realizaron las primeras oposiciones para ocupar
la plaza de beneficiado, se habla de parroquia ni de párroco.
La expresión yglesia parroquial, citada en esas disposiciones, se
refiere a la demarcación geográfica, a la jurisdicción eclesiástica; y parroquianos
alude a la feligresía que conforma dicha jurisdicción[4].
Un tercer tema que puede pasar desapercibido tiene que ver, precisamente,
con esa anexión dispuesta por el obispo: la de Montserrat es la primera ermita
mariana elevada a la categoría de Beneficio en la isla de La Palma. Ni
siquiera la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves —considerada un referente
devocional — alcanzó dicha condición en aquel siglo, sino que irá adquiriendo importancia
en el siglo XVII hasta convertirse en el santuario mariano insular por
excelencia.
Hoy en día, las fiestas lustrales de la Bajada de la Virgen de las Nieves
ocupan el primer puesto en materia festivo-religiosa de esta isla. También
celebramos una segunda Bajada, la de Nuestra Señora del Pino de El Paso. En este
sentido, cabría tomar en consideración una peregrinación que partiera desde
Montserrat hasta San Andrés. ¿Por qué no una tercera Bajada?.
Y es que, siempre lo dije: San Andrés y Sauces constituye desde tiempo
inmemorial el tercer municipio en importancia de la isla. A veces fue el
segundo e incluso hasta el primero.
El primero, porque conserva el
libro sacramental más antiguo de La Palma, cuyo primer bautismo se remonta a
1548, es decir, casi veinte años antes que los conservados en la iglesia matriz
de El Salvador de la Ciudad.
Ha ocupado también el segundo
lugar porque, después de Santa Cruz de La Palma, obtuvo la segunda jurisdicción
notarial de la isla por autoridad de la Corona de Castilla. De ella se
conservan protocolos desde 1546. De ambos registros, bautismos y escrituras
notariales, queda constancia a través de sendas monografías publicadas por
quien les habla, gracias al mecenazgo de dos sauceros: mi madre, Antonia Clara,
que financió el libro dedicado al escribano público Blas Ximón, y Marcelo
Rodríguez Fuertes que lo hizo con el primero de bautismos de San Andrés y de
Montserrat[5].
Otros dos proyectos de
transcripción documental están ya en marcha y abarcarán hasta el siglo XVII.
Por tanto, podemos afirmar que, a día de hoy, San Andrés y Sauces es el
municipio mejor conocido, documentalmente hablando, del conjunto de La Palma en
lo que se refiere al siglo XVI.
El templo de Los Sauces. Autoría
Es de sobra conocido por todos
que la advocación mariana de Montserrat de Los Sauces es propiamente catalana.
Lo que tal vez resulte menos divulgado entre el gran público sea el autor —o mejor,
el promotor— de aquella primitiva ermita dedicada a Nuestra Señora. Varios
autores han insistido que fue Marco Roberto, natural de Tarragona, a quien se
le añadió como segundo apellido Montserrat. Pero la realidad es que con
este apelativo no se localiza a ningún personaje en el siglo XVI. Sí aparece en
cambio a partir de 1608, pero con otro nombre: Gregorio Roberto Monsarrate
—también conocido como Gregorio de Almao Roberto—, que fue sobrino-nieto de
aquel primer Marco Roberto[6].
El problema reside en que esta fecha de 1608 no encaja para una iglesia que ya
estaba construida en 1515[7].
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Libro II de Bautismos de El Salvador, f. 47v (18 de febrero de 1608) |
Por esta y otras circunstancias
que apunto en el estudio introductorio de la edición del Libro I de Bautismos,
descartamos al regidor Marco Roberto como fundador de la primera ermita saucera.
Pero no vamos a quedarnos
huérfanos. El rastreo de la documentación original del siglo XVI, apunta hacia
otro devoto de Santa María: el también catalán, aunque de origen barcelonés, Gabriel
Socarrás, quien ya se encontraba en la isla en 1502.
Este Gabriel Socarrás fue el
primer apoderado en La Palma del mercader Pedro Benavente, favorecido por el
conquistador Alonso Fernández de Lugo con casi la mitad de las aguas y tierras de
Los Sauces[8].
Se casó con Ángela Cervellón, de cuyo matrimonio desciende Melchora Socarrás,
mujer que ha pasado a la historia como inductora de las revueltas, saqueos e
incendios ocurridos en la Ciudad, tras la incursión de piratas franceses en 1553,
al quedar cautiva y pagarse un alto precio por su rescate[9].
Estos hechos, reales, darían lugar a la leyenda de Baltasar Martín.
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Gerónima Benavente Cabeza de Vaca |
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Melchiora Socarrás |
Permítanme un solo dato más.
Gabriel Socarrás falleció en Santa Cruz de La Palma entre 1547 y 1550. No
disponemos de su testamento, pero sí del de su hermano Carlos Socarrás, de profesión
platero, quien le nombra por heredero universal. El texto, escrito en latín,
fue firmado en Nápoles el 4 de agosto de 1501, fecha en la que se afirma que
Gabriel Socarrás, mercader (es decir, del tercer estado, no clérigo ni
militar), se encontraba en Cádiz, aunque es posible que ya estuviera en
Canarias. En el Archivo Municipal de San Andrés y Sauces he dejado copia de este
testamento por constituir una de las referencias más antiguas en la que se cita
a un poblador de esta zona norte y por la relevancia social que Socarrás tendrá
para la historia palmera[10].
Quizás todo pueda explicarse por
una confusión fonética o cacofonía entre Socarrás y Socarrate, frente
a Monsarrat y Monsarrate.
Y es curioso: Socarrás, en
catalán Socarrats, significa: ‘chamuscado’. Y el diccionario de la Real
Academia Española nos dice que socarrar es ‘quemar o tostar ligera y superficialmente’:
el mismo término que empleamos para referirnos al fondo de una buena paella,
como la que yo comía en Los Tilos invitado por la familia de Berto Concepción
Medina.
Me pregunto si es casualidad,
coincidencia o pura imaginación mía relacionar el apellido Socarrás
(‘tostado’) con el cariñoso apodo de aquella catalana imagen: La Morenita.
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Gabriel Socarrás (1525) |
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March Rubert (1550) |
Señoras y señores, no puedo pasar
por alto que este año 2018 conmemoramos el 50 aniversario de la apertura y
bendición del nuevo santuario Montserratino de Los Sauces.
Ya desde el 29 de febrero de
1968, el periódico, El Eco de Canarias, recogía la efeméride:
«En San Andrés
y Sauces, isla de La Palma, se está completando el programa de actos a celebrar
con motivo de la inauguración de su nuevo templo parroquial dedicado a Nuestra
Señora de Montserrat, patrona del término»[11].
Por su lado, el día de la
bendición de la iglesia, nuestro Diario de Avisos le dedicaba su
editorial de portada. Extraigo un párrafo:
«Lograr un
templo de espléndida línea, lujosa arquitectura y costosa edificación, suma de
los esfuerzos de autoridades civiles y eclesiásticas, de grupos paraestatales o
municipales, de vecinos en fin, es lograr meta de difícil carrera a cuyo buen término
bien viene una corona de laurel»[12].
Y describe las bondades de la
nueva basílica: «de columnas de mármol rojo con capiteles decorados con pan de
oro, artesonado de madera de tea… hasta el formidable órgano ‘Dereux’ modelo Conciliar,
lo que añade una nota de actualidad»[13].
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Programa de actos de la inauguración del nuevo templo montserratino |
Fiestas a Santa María
El relato más antiguo conocido
sobre las fiestas de San Andrés y Los Sauces está incluido en el manuscrito de
fray Juan Francisco de Medinilla y Tobalina, conventual de la Orden de la Merced
en Olmedo (Valladolid), que recorre la isla de La Palma en 1758. Entre otras
citas referidas a cánticos religiosos, extraigo los siguientes párrafos:
«Componen
estas dos cercanas parroquias un Beneficio, que es presentación del Rey».
[Subrayo: dos cercanas
parroquias, es decir, dos jurisdicciones eclesiásticas, o, si se quiere,
dos feligresías, pero un solo Beneficio. Prosigo con la narración del
fraile mercedario:]
«Después de la
misa hizimos procesión con el Sacramento y Nuestra Madre por fuera de la
yglesia, que estaba enrramada, y con rama el suelo; y el suelo también
enrramado por fuera de las dos puertas, por donde entró y salió la Procesión,
había ramas en forma de arco, cargadas de mucha fruta; en la yglesia había
flores, frutas, membrillos, naranjas, concurriendo los pobres ysleños a los
cultos de la Gran Señora en el modo posible […] como la otra pobre viuda que
echó en el garafilano dos maravedises de limosna»[14].
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«Dos | parroquias, un solo | Beneficio». |
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Fotografías tomadas de internet. |
Como ya he apuntado, una fuente
importante para recordar las costumbres y los festejos pasados es la prensa
histórica. Por ejemplo, en su edición del 19 de agosto del citado año 1968, El
Eco de Canarias recogía a propósito de nuestra cita festiva:
«La ciudad de
San Andrés y Sauces, norte de La Palma, se prepara activamente ante sus fiestas
patronales de Nuestra Señora de Montserrat, de las que se editará un artístico folleto»[15].
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Diario de Avisos, 2 de septiembre de 1968, p. 3 |
A veces los programas de actos se
publican al completo en las planas periodísticas, como lo hizo Diario de
Avisos en 1948. Entre los festejos populares, entresaco los anunciados para
el domingo 12 de septiembre de dicho año:
«A las seis de
la mañana alegre Diana por la banda de esta ciudad que recorrerá las
principales calles. A las 10 concierto en la Alameda por la Banda ‘La
Atlántida’. Por la tarde a las 4, Paseo en la Alameda y Plaza de Montserrat
amenizado por la repetida Banda de música y las orquestas «Casablanca» y «5 de
Palma». A las 6, representación de la
Danza de las Flores, letra y música de don Manuel Guardia Roldán. Por la noche,
a las 11, verbena en La Alameda y Plaza de Montserrat, espléndidamente
adornadas […]».
«Nota. La
Comisión ruega al vecindario adorne e ilumine las fachadas de sus casas»[16].
Al bucear en estos periódicos
debemos mostrarnos agradecidos, pacientes y selectivos. En una misma página se
entremezclan variados asuntos: noticias de distinta índole, notas necrológicas
y anuncios, como el siguiente:
«Alpargatas
piso de goma marcas ‘Pajarito’ y ‘Tenis’. Comprando los acreditados pisos de
goma marca ‘PAJARITO’ y ‘TENIS’, economizará Vd. bastante dinero por su precio
y gran duración»[17].
Con todo, a veces los actos
programados no llegaron a materializarse al completo. El susceptible periodista
de turno nos da cuenta de «la general censura entre el vecindario» por lo ocurrido
—o mejor dicho, por lo no acontecido— en septiembre de 1912:
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Diario de Avisos, 6 de septiembre de 1948, p. 2 |
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Diario de La Palma, 21 de septiembre de 1912, p. 1. |
«Es el caso»
—dice— «que por la Comisión de festejos públicos circuló un programa de todos
los números que habían de tener efecto», «anunciando para el día 12, cucaña con
premio y corrida de sacos con premio especial, sin que ninguno de dichos
dos números se verificara». «Para el día 13, se anuncia en dicho programa, una gran
luchada con premio al vencedor y una divertida Pandorga, y ambos números
brillaron por su ausencia»[18].
Han pasado muchos años desde
entonces, y hoy en día las fiestas se han enriquecido con otros actos cívicos,
lúdicos, deportivos y musicales. Porque, ante todo, la confluencia festiva en
torno al nombre de María siempre es motivo de alegría y de regocijo.
Y ahí sigue, y ahí
está
viendo pasar el
tiempo
María de Montserrat.
Plegaria a la Virgen de Montserrat
Señor alcalde, amigas y amigos, no puedo terminar sin pregonar, alzar la
voz para hacerles, hacernos todos copartícipes de un clamor y de un ruego.
Santa María, en este año, especialmente importante y reivindicativo para
las mujeres, invocamos tu amparo e intercesión. A ti, como Mujer y Madre, te
imploramos, cantando —que es como mejor lo hace un palmero—, y con verso
rimando te hacemos esta plegaria:
Alcaldesa Perpetua
Honoraria,
Patrona del pueblo
saucero:
¡No más violencia, no
más «manada»!
A un solo grito te
pedimos:
«¡¡Ni una más… ni una
menos!!»
Celebremos, pues, las fiestas
bajo su mirada. ¡¡Felices fiestas!! Muchas
gracias.
Los Tilos, 2018
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Signo y firma del escribano Blas Ximón (1546-1573) |
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Firma del escribano Amador Álvarez de Silva (1575-1582) |
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Signo y firma del escribano Gaspar Simón de Silva (1582-1615) |
Testamento de
Carlos (Carolus) Socarrats (1501). Resumen[19].
Carlos Socarrats, platero, hijo
de Antonio Socarrats, mercader, natural de Barcelona, y de doña Brígida, su
esposa, difuntos.
Quiere ser enterrado en la
sepultura que tiene en la iglesia de Santa María de Barcelona, donde está
sepultada su madre y sus antepasados.
Deja 15 sueldos al hospital de
Santa Cruz de Barcelona y a la iglesia de Santa María 2 sueldos y 8 denarios.
Enumera las misas y lugares en
los que deben celebrarse.
Deja a su hermana doña Isabel los
anillos de oro, las cantidades de dinero, las piedras o gemas preciosas, los
vestidos y todo lo que tenga en el día de su muerte.
Deja a Tomé Socarrats, sastre, 5
sueldos.
Deja 5 sueldos a los mercaderes
Francisco y Simón Ulas, sus parientes.
Todo lo demás, lo deja a su
hermano Gabriel Socarrats, mercader, como heredero universal, el cual vive en
la ciudad de Calis (Cali), reino de Castilla.
Albaceas testamentarios: Arnaldo
Tejedor, mercader, su cuñado, y doña Isabel, su hermana.
Testigos: Joan Clements y Laume
Jofre.
Firmado en Nápoles, calle Terrós,
en las casas de Arnaldo Tejedor, el 4 de agosto de 1501.
Fue abierto ante el notario Pedro
Reig, el 23 de abril de 1503, en presencia de los testigos.
[1] José
Antonio Batista Medina y Néstor Hernández López: San Andrés y Sauces…
una mirada a su pasado. San Andrés y Sauces: Iltmo. Ayuntamiento de la
Villa y Ciudad de San Andrés y Sauces;CajaCanarias, 2001, p. 245.
[2]
En realidad, la montaña de 10 kilómetros de longitud y 5 de ancho, pertenece a
cuatro municipios: Monistrol, Collbató, El Bruc
y Marganell. Desde el punto de vista eclesiástico, Montserrat pertenece actualmente a la diócesis de
Sant Feliu de Llobregat. Véase: Anselm M. Albareda y Josep Massot i Muntaner: Historia de
Montserrat. Publicacions de l’Abadía de Montserrat, 2011, p. 11.
[3] Historia
de Montserrat…, obra citada, pp. 36-39.
[4] Cláusula
14ª de las Constituciones Sinodales (1515) del obispo Fernando Vázquez
de Arce. Véanse: Francisco Caballero Mujica: Canarias hacia Castilla:
datos de un proceso histórico. Las Palmas de Gran Canaria: Caja Insular de Ahorros de Canarias, 1992, pp.
924-925; Juan B. Lorenzo Rodríguez: Noticias para la historia de La Palma. Edición de
José Eduardo Pérez Hernández. Santa Cruz de La Palma: Cabildo Insular de La Palma, 2010, v. I, p. 89, nota 1.
[5] Luis
Agustín Hernández Martín: Protocolos de Blas Ximón, escribano de la villa de
San Andrés y sus términos (1546-1573). Antonia Clara Martín
Martín (patrocinadora). Isla de La Palma: Cartas Diferentes, 2014, y Libro primero de bautismos de las iglesias
de San Andrés y de Montserrat, isla de La Palma (1548-1605). Marcelo Rodríguez Fuertes
(patrocinador). Isla de La Palma: Cartas Diferentes, 2017.
[6] Archivo
parroquial de El Salvador: Libro II de Bautismos, f. 47v; aparece
bautizando a un hijo suyo.
[7] Cláusula
14ª de las Constituciones Sinodales…, obra citada.
[8] Luis
Agustín Hernández Martín: Libro I de bautismos…, obra citada, pp. 48-53.
[9] Jaime
Pérez García: Fastos…, obra citada, pp. 382-383. Véase: Luis Agustín
Hernández Martín: Protocolos de Domingo Pérez…, obra
citada, v. II, p. 415, doc. nº. 415.
[10] La
copia fue facilitada por Charles Socarraz, residente en Francia, y se entregó a
Belén Lorenzo Francisco.
[11] El
Eco de Canarias (Las Palmas de Gran Canaria), 29 de febrero de 1968, p. 24.
[12] Diario
de Avisos (Santa Cruz de La Palma), 27 de abril de 1968, p. 1.
[13] Ibídem.
Con mayor extensión: Programa de actos que se celebrarán con motivo de
la inauguración del nuevo templo parroquial. San Andrés y Sauces,
abril de 1968 (Archivo Municipal).
[14] Ramón Pérez González: «Una visión geográfica y
socioeconómica de La Palma a mediados del siglo XVIII: el manuscrito de Juan de Medinilla». En: I
Encuentro Geografía, Historia y Arte. Santa Cruz de La Palma: Patronato del v Centenario de la Fundación de
la Ciudad de Santa Cruz de La Palma, 1993, v. III, pp. 33-34.
[15] Eco
de Canarias (Las Palmas de Gran Canaria), 19 agosto de 1968, p. 24.
[16] Diario
de Avisos (Santa Cruz de La Palma), 6 de septiembre de 1948, p. 2.
[17] Ibídem.
[18] Diario
de La Palma: periódico de la tarde (Santa Cruz de La Palma), 21 de
septiembre de 1912, p. 1.
[19] Testamento
facilitado por Charles Socarraz (Francia). Traducción y transcripción de Laureà Pagarolas, notario-archivero del Colegio Notarial de Barcelona, y
de José Antonio González Marrero, Doctor de Filología Clásica de La Universidad de La Laguna.
Magnífico repaso histórico y gráfico.
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